jueves 8 de diciembre de 2011

El turismo rural y sus alojamientos

Hace años se apadrinó la idea de reconvertir muchas casas rurales para dar vida a lugares practicamente abandonados por el éxodo a las ciudades. Unas, abandonadas a la espera de repararse o que desaparecieran y, otras, mejor conservadas, con historia entre su paredes, para transformarlas en alojamientos que sirvieran para disfrute de los urbanitas que, hartos de las grandes urbes, querían relajarse en espacios naturales o aquellos o que les recordaban sus ancestros.
Hubo subvenciones de todo tipo y cuantía y algunos o muchos (no podría cuantificarlos) renovaron sus edificios y abrieron pequeños alojamientos-hoteleros convirtiéndose sus propietarios en los anfitriones de estas nuevos negocios .
Con el paso del tiempo, la oferta creció (hoy se habla de 16.000 establecimientos distribuidos por todas España) y, para algunos pueblos donde se localizaban, representó un respiro, creando nuevas oportunidades y dando vida al entorno.
Transcurridas las condiciones exigidas para recibir la subvención algunos cerraron sus puertas y convirtieron de nuevo la casa rural en una segunda o quizá primera vivienda de sus propietarios y otra mayoría se dedicó a la prestación de los servicios de habitaciones y restauración, ofreciendo además senderismo, gastronomía tradicional, rutas a caballo, etc., de acuerdo a las características de la zona.
Los responsables de estos establecimientos, en gran parte sin experiencia en la Hostelería, pensaron que la gestión de este tipo de negocios de carácter familiar era simple y no se necesitaba más conocimientos que los de llevar una casa normal. Con el tiempo, algunos se han ido cuenta que los clientes no llegan por "arte de magia", que ocupar las habitaciones no es fácil dada la competencia existente, que los horarios son de 24 horas, que la restauración puede costar dinero y que los clientes son exigentes y quieren servicio y calidad con independencia del precio pagado.
La estacionalidad en estos establecimientos se nota mucho y con los fines de semana solo, las cuentas no salen. Muchos optan por cerrar durante la semana y otros abren solo en la temporada alta.
Por eso, las últimas noticias hablan del cierre de casas rurales que no se pueden mantener abiertas ya que los datos de la ocupación media anual es muy baja con excepciones. Se piden ayudas, como siempre, a las Administraciones Públicas y, "con la que está cayendo", será muy difícil que lleguen.
También, han aparecido los "hoteles con encanto" , una variante de lo rural pero con diseño, mayor nivel y una oferta más actual. En determinadas zonas representan una competencia a las casas rurales, aunque también pueden ayudar a crear un mayor flujo de visitantes.
En resumen, probablemente, se cerrarán más y solo permanecerán aquellas que tengan un producto consolidado, conozcan bien a sus posibles clientes y dispongan de una comercialización adecuada. Aquí no hay nada que inventar, solo hace falta alojamientos para clientes del siglo XXI con una oferta muy definida y no olvidar que este tipo de Hostelería pide vocación, esfuerzo y paciencia para lograr posicionarse y ser reconocido, no en determinadas fechas, sino a lo largo del año.
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